lunes, 23 de julio de 2012

Hey goo whats new?...


¿¿Hay en el mundo del rock seres más cool que los Sonic Youth???...

Hace 20 años que salió a la venta el Dirty, su segundo trabajo para la multinacional Geffen Records, la gran diferencia entre los otros discos de ese año que les he festejado su aniversario y este, es que en álbumes como el Check Your Head, Blues For The Red Sun o el Kiko, las expectativas eran muy bajas e incluso nulas, y por azares del destino, por el momento histórico en que se desarrollaron y por la creatividad que desbordaban los creadores de dichos discos, les termino yendo bien, pero aquí no había expectativas bajas ni mucho menos el "factor sorpresa" de los ya mencionados, no, acá todo estaba "planeado" y acomodado para que el séptimo álbum del "Sonido Joven" fuera una de sus grandes obras.

¿Y cómo no iba a ser una maravilla?... En este trabajo los Youth siguen manteniendo su alineación clásica: Kim Gordon (bajo), Thurston Moore (guitarra y voz), Lee Ranaldo (guitarra y vocales) y Steve Shelley (tambores), además cuentan entre sus filas - en un par de rolas - al Ian MacKaye (Minor Threat, Fugazi), Butch Vig como productor, Andy Wallace en la mezcla, Howie Weinberg en la masterización y al artista - en este año fallecido - Mike Kelley a cargo del arte del álbum.

Geffen les sugirió trabajar con la dupla Vig-Wallace, pues estos - al igual que Weinberg - venían de haber desatado la bomba (ellos son los genios detrás del sonido del Nevermind de Nirvana), y así, la Entertainment Weekly y varios medios más no dudaron en catalogar a Dirty, disco del año.
Para una banda que de una y mil formas ayudo a crear el movimiento alternativo y grunge, esta fue su manera de venir a reclamar su "rebanada del pastel", en este disco Renaldo y Moore hacen a un lado sus paisajes sonoros largos, para tocar un rock más violento y compacto, la mayoría de las canciones están están más cerca del hardcore que del noise, sin duda es su gran obra de esa década, dejando muy atrás el pop rock del Goo de 1990.

Obviamente no supera a su Opus magnum: Daydream Nation del '88 (que hoy es considerada tesoro nacional e incluso pertenece al acervo del National Recording Registry de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos), pero si representa un paso adelante en su discografía, ya de por sí prolífica, además de ser su gran retorno a la crudeza.

A pesar de que siempre he estado en contra de los discos largos, los 59 minutos que dura este trabajo se van sin que te des cuenta, la Deluxe Edition que salió en el 2003, trae 4 tracks más - entre ellos mi favorito: Genetic - y un disco extra con demos y b-sides. Cuenta la leyenda que cuando se termino de grabar el disco y se escogieron las rolas que contendría éste, tenían 19 y debían ser menos, Genetic, escrita y cantada por Renaldo quedó fuera - por decisión de Gordon y Moore - Renaldo hizó un berrinche y llegó incluso a pensar en abandonar al grupo, al final ni dejó la banda ni tampoco apareció Genetic en el tracklist final.

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